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Diversión en la bañera con burbujas de Johnson’s

24/01/2011

Desde que nació AbiCool siempre he utilizado los productos Johnson’s para bañarla e hidratar su piel; me había matenido usando la misma fragancia desde hace meses, hasta que hace un par de semanas llegó a mis manos una nueva versión con una fragancia refrescante.

El nuevo Johnson’s Baby Bubble Bath & Wash ha sido todo un éxito en la rutina de baño de AbiCool. Las burbujas que se forman en la bañera hacen que ella disfrute mucho más y juegue con el agua mientras le estoy dando su baño; además el olor encantador a melón que le queda en la piel a mí me fascina.

Esta nueva línea de productos también cuenta con la fórmula “no más lágrimas” y está especialmente diseñada para cubrir las necesidades de higiene en la piel, el cabello y los ojos de los bebés, sin dañarlos. Y luego de un rico baño de espuma y burbujas, siempre termino la labor dándole un masaje relajante con la loción para el cuerpo Johnson’s que ya es tradición dentro de su rutina.

Johnson’s Baby Bubble Bath & Wash no contiene colorantes, es hipoalergénica y está aprobada por dermatólogos y pediatras para su uso diario. Los puedes encontrar en farmacias, supermercados y tiendas de cadena a un costo de $3.99 por la botella de 15 oz.

AbiCool me sorprende con cosas nuevas cada día y para mí es muy importante sólo darle lo mejor. La higiene es básica para mantener la salud de nuestros chiquitos y si además de lograr ese objetivo podemos recibir sonrisas de satisfacción y diversión, pues mucho mejor. ¡Pruébalos y cuéntame qué te parecen!

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Enseñar con el ejemplo no es tarea fácil

11/01/2011

Anoche hablando con PapiCool recordaba cómo tengo muchas cosas de mi abuela (fue quien me crió) que ella no me enseñó diciéndomelas sino que al pasar de los años fui observando en ellas y sin darme cuenta yo misma las hago. Desafortunadamente, en el plano alimenticio, muchos de los patrones de mi abuela que yo he replicado no son positivos y no es hasta ahora cuando comienzo a cuestionarlos porque no quiero verlos repetidos en AbiCool.

El año pasado tuvimos un susto muy grande cuando mi abuela en cuestión de semanas agravó y estuvo a punto de morir. En apariencia su mal vino de la nada y no entendíamos cómo si parecía estar tan bien se puso tan mal de un momento a otro. Pues les cuento; ella tiene problemas de hipertensión y del corazón pero nunca ha llevado una dieta apropiada para su enfermedad. Su pecado: abusa de la sal.

Nosotros como familia debemos estar como policías detrás de ella para evitar que en un descuido ella tome el salero y le ponga más sal a una comida que ya estaba bien, o peor aún, que mientras uno cocina ella le ponga sal excesiva a la comida de todos y no podamos comerla. Esto suena gravísimo, ¿verdad?

Mientras mi abuela se debatía entre la vida y la muerte en cuidados intensivos comenzé a analizar mis patrones alimenticios y mi relación con la comida y con la sal. Me dí cuenta que aunque no llegaba al extremo de mi abuela, sí estaba poniendo demasiado sal en las comidas que yo cocinaba y que esto, tarde o temprano, lo pagaría yo (y peor aún, mi familia) sino tomaba acción de inmediato.

Y cuando, afortunadamente, mi abuela salió del hospital y comencé a prepararle sus comidas según la dosis de sodio recomendada por sus doctores, pude constatar que con mucho menos sal de la que yo pensaba la comida tenía buen sabor.

A partir de ahí he ido bajando la cantidad y siempre uso las cucharas de medida para ponerle sal a mis comidas. Antes simplemente ponía “sal al gusto” sin saber qué cantidad realmente estábamos ingiriendo.

Aunque es difícil dejar viejos hábitos, como madre tengo una responsabilidad de darle lo mejor a mi hija y no puedo hacerlo si por un lado trato de darle cosas saludables a ella y yo misma estoy haciendo otra cosa.

Enseñar con el ejemplo es, a mi entender, una de las tareas más difíciles que se nos presenta como padres, pero al mismo tiempo es una excelente forma de educarnos a nosotros mismos para dejar los patrones negativos y vivir una vida mejor.

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El primer reto del año

05/01/2011

Una de las cosas que he venido posponiendo es quitarle el bobo (chupón, chupete, pacifier) a AbiCool y ahora estoy pagando por ello. Lamentablemente, el retrasar la decisión permitió que ella se aprendiera el nombre y ahora que no se lo estoy dando está teniendo crisis durante el día en donde me persigue llorando: “bobo, bobo, bobo”… Yo le pregunto: ¿quieres agua?  Se enoja más y repite “bobo, bobo, bobo”…

Su reacción, lejos de hacerme sucumbir y volver a darle el bobo me ha hecho ponerme más firme en mi decisión ya que veo que es mucho más adictivo de lo que yo pensaba. Ella ha actuado como si tuviera una necesidad física de estar chupando ese que una vez pensé era un instrumento de paz.

Originalmente comencé a dárselo porque ella tuvo unos problemas de Abnea del Sueño y leí en varios foros que era recomendable para niños con ese problema porque los ayudaba a respirar. También me motivó que de niña yo me chupaba el dedo y le tomó muchos años a mi abuela lograr que lo dejara.

Me pareció muy lógico que si le daba el bobo a AbiCool sería más sencillo simplemente eliminarlos cuando considerara que era tiempo ya que si se chupan el dedo, pues no se lo puedes “quitar”. La tarea, aunque sigo pensando que es más sencilla que lo del dedo, no es nada fácil.

A ver si sobrevivo esta semana sin sucumbir a sus reclamos, lloros y peticiones del anhelado bobo. Vamos en el segundo día de “Bobo Rehab” y me ha costado bastante. Ya veremos, el tiempo dirá.

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Un año que viene y otro que se va…

01/01/2011

El 2010 fue un año definitivamente interesante; de muchos cambios para mí. Sin equivocarme puedo decir que fue como una montaña rusa, sobre todo por ser el primer año de AbiCool, ajustándome a mi nueva vida con ella y viéndola crecer tan rápido que todavía me cuesta creer que esa cosita pequeña que tenía en mis brazos ya es una personita que camina detrás mío a toda hora.

También un año de cambio a nivel profesional al entrar a la larga (casi infinita) lista de layoffs que azotan Estados Unidos y descubrir que, a pesar de lo seria de la situación, ese fue el mejor regalo que podía recibir en ese momento para quedarme con mi hija en casa y aprovechar esta etapa de ser mamá.

Pasando balance, 2010 fue un año de grandes retos y evolución que terminó con un balance positivo. Algunas derrotas, algunos triunfos y al cierre muy buenas noticias para mi familia. No me quejo.

¿Qué espero del 2011? ¡Grandes cosas! Tengo mucho que aprender sobre Social Media, convertirme en Twitter savvy. Ummm… un montón de cosas más. Pero ahora no voy a hacer pública mi lista de metas para este año, sólo quería compartir con ustedes un pequeño resumen de lo que me dejó el año pasado y transmitirles que me siento esperanzada y feliz.

Espero que todas ustedes se sientan tan esperanzadas y llenas de energías como yo y que me acompañen en el camino, eso será un placer.

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Sonámbulos en Nueva York

21/12/2010

Las madres siempre estamos experimentando cambios con nuestros hijos; en estos días AbiCool ha roto todos sus buenos patrones de dormir. Recuerdo que cuando ella tenía sólo dos meses, me sentí tan orgullosa de que ella ya estaba durmiendo toda la noche como una campeona. También dormía sus siestas durante el día como un reloj de alta precisión.

Esos días son sólo un recuerdo cada vez más lejano en mi memoria.  Durante el día AbiCool estaba acostumbrada a dormirse de tres a cuatro horas luego de levantarse por la mañana y, no les voy a mentir, hay algunos días de la semana en los que sucede así. Sólo que esos son los menos. AbiCool pelea el sueño hasta el final y muchos días se termina durmiendo exhausta después de las 6 de la tarde luego de un día de actividad.

No importa que yo la cargue, la mesa, la ponga en la cama o en la cuna, ella pelea hasta el final y muchas veces me hace rendirme. En las noches es la misma historia. Tarda para dormirse y se está despertando en medio de la madrugada para que la ponga en mi cama. Y yo me pregunto: ¿Es esto normal? No se supone que ella esté con mas sueño ahora que camina, se mueve más y juega activamente… ¿Esto va a mejorar? Y si mejorará, ¿cuándo?

Desde hace unos meses AbiCool está yendo a una guardería medio tiempo y le ha encantado. No llora cuando la dejo y comienza a jugar con los demás niños de una vez. Sin embargo, a la hora de la siesta todos los niños se van a dormir y muy rara vez ella se duerme; y cuando lo hace se despierta en unos 20 minutos.

Hay días en que siento como si me estuviera soñando las cosas que pasan durante el día, por lo menos las que suceden en las primeras horas luego de que me levanto. Soy una sonámbula caminando por la casa.

Yo espero que AbiCool mejore y vuelva a dormir pronto. Me preocupa que no está descansando lo suficiente y además, en los días que ella está conmigo en la casa, necesito tiempo para hacer cosas que generalmente no puedo hacer cuando ella está despierta, como escribir este blog.

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A enseñar español con amor

15/12/2010

Desde antes de nacer AbiCool sabía que el idioma en el que hablaría con ella era el español; para mí es algo natural hablarle a mi hija en mi idioma materno y no en inglés, igual como me es natural hablar con mi madre o mi abuela. Sin embargo, mi hermana (que está casada con un norteamericano) les habla a sus hijos en inglés. Esto es algo que me ha molestado bastante, que le he reclamado, pero no ha valido.

Ahora que tengo mi hija, creo que parte de la razón por la cual mi hermana le habla a sus hijos en inglés es por la presión exterior que imponen las personas no-hispanohablantes. En este corto tiempo he experimentado cómo la gente recibe el hecho de que le hablo en español a mi hija y sé que puede ser difícil enfrentar los prejuicios.

Tengo una vecina que cada vez que me ve, me pregunta por qué no le hablo inglés a la niña y que si su papá le habla en inglés, y lo importante que es que ella aprenda inglés bien. Pacientemente le respondo (una y otra vez) que ella va a aprender inglés en la escuela y con todas las demás personas que la rodean.

Eso no quiere decir que voy a dar mi brazo a torcer. Por el contrario, creo que es mi deber actuar con la mayor naturalidad y enseñarle a mi hija que no tiene nada de malo hablar español. Si yo que soy un adulto no puedo enfrentar los prejuicios, cómo le puedo pedir a mi hija que lo haga.

Nuestros hijos reciben nuestra cultura de nuestra mano a través de la comida, la música y las tradiciones que les enseñamos y todos estos elementos sólo pueden estar completos si se dan de la mano del idioma. Ellos estarán aprendiendo las cosas que les enseñas y lo que hay en su entorno y lo ideal es que se sientan parte de ambas cosas.

Estudios realizados han comprobado que aquellos que se identifican como biculturales desde la infancia se integran mejor a la sociedad norteamericana y aprenden inglés mejor. Además estos niños crecen con mayor tolerancia a las diferencias (ya sea raza, religión, país de origen).

Como madres, debemos estar preparadas para reforzar el idioma a nuestros hijos ya que cuando ellos entren a la escuela ésa será una tarea difícil. Es ahí cuando los niños comienzan a resistirse a hablar español y cuando debemos enseñarles que no tiene nada malo ser diferentes, que es bonito ser parte de dos culturas y de la riqueza de ser bilingüe y bicultural.

Para mí, hablar en español con mi hija es un acto de amor que le servirá para toda la vida y que va a definir quién es. Anímate a darle esa herencia a tus hijos y ellos en el futuro te lo agradecerán.

¿Qué podemos hacer para lograrlo?

a) Es importante que los niños tengan contacto con el idioma de manera formal e informal para que sepan diferenciar las distintas maneras de hablar

b) Si tus hijos ven dibujos animados, trata de que el mayor porcentaje que vean sea en español, así se acercarán a sus personajes favoritos en ese idioma

c) Asegúrate que alguna de las actividades en las que participen hayan niños latinos (ya sea clases de baile, algún deporte, coro, grupo de lectura)

d) Enséñale a tus hijos acerca de latinos ilustres dentro y fuera de Estados Unidos y así crearán un respeto y admiración por personas de su cultura

e) Muéstrales lo importante de poder comunicarse con los familiares que no hablan el idioma

f) Inculca el aprecio por la divesidad que existe entre los latinos que venimos de diferentes países y somos de diferentes razas

 

 

 

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Una nueva aplicación por una buena causa

13/12/2010

En esta época de los teléfonos inteligentes, siempre tenemos nuevas aplicaciones para ayudarnos a hacer un sinnúmero de cosas. Desde la lista de compras del supermercado hasta un foco para cuando apago las luces en la habitación, las aplicaciones que uso siempre me ayudan.

Ahora llegó una nueva aplicación que se puede utilizar tanto en iPhone como Android, se llama SWAGGTM y sirve para ayudarte a organizar, comprar, enviar e intercambiar tarjetas de regalo.

En esta época navideña te servirá muchísimo tener claro cuáles y cuantas tarjetas tienes y así poder darles mejor uso; con la aplicación sólo tendrás que entrar y verás el saldo de las mismas, podrás enviar o comprar tarjetas sin moverte a ningún otro lugar.

Lo mejor de todo es que puedes descargar esta aplicación gratis y estarás además colaborando con una excelente causa, ya que por cada aplicación SWAGG que sea descargada, se donará 1$ a la organización “Stand Up 2 Cancer”. Buena combinación para no sólo regalar a tus seres queridos, sino también donar a una institución caritativa.

Anímate, visíta http://bit.ly/getSWAGGnow y descarga la aplicación ahora mismo.

¡Felices Fiestas!

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